sábado, 19 de septiembre de 2009

Molto mol-la mia pirola (by Rocco Siffredi)


Supongo que todos los lectores de este blog ya conocen a Rocco Siffredi, por lo que no hacen falta presentaciones. Va, guarretes, no lo neguéis, cuantas noches solitarias habréis pasado revisando su excelsa cinematografía. Pero si traigo aquí a colación a este hombre pegado a una polla, es por las alarmantes noticias que nos llegan desde Italia. Comentan las agencias de prensa que el fisco italiano se está “poniendo duro” con la leyenda viva del porno. Y no es lo que estáis pensando jachondos, que estos respetables miembros del ministerio público ni siquiera saben que es eso del cine porno (no ni na!!!).

Al parecer Rocco está siendo investigado por la policía financiera italiana, por la supuesta evasión de 200.000 euros al fisco. Que visto la que esta cayendo no me parece tanto, calderilla pal Bernie Madoff o los Lehmann Brothers esos. Pero lo que más gracia me ha hecho, ha sido conocer que el actor cometió el delito, supuestamente, a través de la creación de empresas ficticias en las Islas Caimán. ¡¡¡Manda huevos!!! Cualquier tonto hace relojes de cuco… y encima funcionan!!! Y es que no todo es pinga en el señor Siffredi.

El caso es que el estado italiano considera que Siffredi debe pagar todos sus impuestos en Italia, y como no lo hace, pues lo van a empapelar por ello. Y no hablamos de una simple multa, sino que le pueden caer entre uno y tres años de cárcel. Eso sí, la pirola ni tocarla. ¿Fin de la carrera de Rocco? Pues no sabría que decir. Seguro que se le monta también en la prisión. Eso sí, si eres un preso compañero de Rocco y por lo que sea se te cae la pastilla de jabón en las duchas, ¡¡¡ni se te ocurra agacharte!!! ¡¡¡No podrías volver a sentarte en la vida!!!

viernes, 18 de septiembre de 2009

Retorno 201

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Al mexicano Guillermo Arriaga le gusta definirse como "un cazador que escribe", expresión esta que él mismo atribuye al escritor vallisoletano Miguel Delibes. Pero por encima de todo, Arriaga es un magnífico contador de historias, como así queda demostrado en esta colección de cuentos titulada Retorno 201.
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El título hace referencia al nombre de una calle rectilínea y larga, ubicada en una colonia al sur de México D.F. Según comenta el propio Arriaga, está inspirada en la calle en la que creció, en la colonia Unidad Modelo, “una calle brava y acogedora a la vez”. Es en el entorno de esta, donde se desarrolla el argumento de los catorce relatos que componen el libro, la mayor parte de los cuales fueron escritos cuando el escritor era un joven de veitipocos años.
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Con un estilo muy directo, cinematográfico (no es casual que Arriaga sea más conocido como guionista que como escritor), el chilango nos adentra en sus rincones más oscuros, fabulados claro está, pero no exentos de notas autobiográficas. Un ámbito presidido por el concepto de culpa en el cual se convive con la violencia como inexorable pago de la condición humana, y con el amor como única redención posible. De hecho la utilización cruda de la violencia, junto con un afán experimentador a la hora de plantear problemas íntimos, son las señas de identidad de esta recopilación de historias.
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Como todo lo que firma Arriaga, muy, pero que muy interesante.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Elvis Perkins on Tour


La verdad es que me apetecía mogollón volver a ver en directo a Elvis Perkins y su banda. Hace un par de años apenas si les conocía y su fantástica actuación en el hoy clausurado Greenspace fue una auténtica sorpresa. Anoche, en el Black Note Club, Elvis Perkins in Dearland se presentaba con nuevo material bajo el brazo,  incluyendo un EP de próxima aparición en España (a mitad del mes que viene) que tiene una pinta buenísima. 
El concierto no defraudó en absoluto. Que coño, fue una auténtica pasada, mejor incluso que el de hace un par de años. No se sí fue por la mejor acústica de esta sala, por la mayor proximidad al público o quizás por que el grupo ha conseguido en estos años una mejor compenetración sobre el escenario, aunque muy probablemente todas las respuestas sean correctas.
Tan sólo voy a hacer una pequeña crítica al hijo del eminente Norman Bates, ya que estos dos años también han servido para que Elvis adquiera ciertas poses de divo que le afean muy mucho. Elvis, sin acritud, espero que te lo hagas mirar. Era mucho mejor cuando te bajabas del escenario y conversabas apaciblemente con los allí presentes, de tu a tu, sin mirarnos de arriba hacia abajo como un rockstar hace con una grupie de quince años. Y es que ese aire de normalidad le va mucho mejor a su música.
Tampoco me gustó, aunque esto no es algo exclusivo de Elvis Perkins in Dearland, esa jilipollez de anunciar el fin de la actuación para, a continuación y casi sin que nos diera tiempo a pedirles que volvieran a salir, arrancarse con los bises de rigor. Bises bastante obvios por otro lado, programados en el tracklist que lleva la banda como cierre de su actuación. Con todo se lo perdonamos tras asistir a la maravillosa interpretación de While you were slipping y al apoteósico final de concierto con su canción más verbenera, Doomsday, sin duda mi favorita de todo el repertorio. 
Y por supuesto hay que reconocer la labor maravillosa de esos músicos que acompañan a Elvis en su aventura, el contrabajo y bajista ocasional Brighman Brough, el multiinstrumentista  Wyndham Boyland-Garnett y sobretodo el baterista Nicholas Kinsey, el cual tiene el don de animar al personal con la mera acción de levantarse y colgarse el bombo al cuello.
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Previamente a la actuación de Elvis Perkins, había salido ha escena la guapa cantautora norteamericana Dawn Landes, acompañada al bajo por un señor judío simpático que se pasó todo el concierto haciéndole ojitos, y por un excelente batería con aspecto de Señor Oso. Con cuatro discos a sus espaldas, esta oriunda de Kentucky pero residente en la Gran Manzana, se ha embarcado en una gira europea que la ha traído por primera vez hasta la capital del Turia. Reconozco que, de no telonear al señor Perkins, nunca se me habría ocurrido ir a verla. No es que hubiese escuchado mucho a Dawn Landes, pero lo poco que conocía de su trabajo (singles promocionales, la cancioncita que meten en United States of Tara y un par de vídeos), no me había convencido. Encima leí por alguna parte como un crítico musical comparaba a Dawn con Suzanne Vega, lo cual nunca puede ser bueno. En fin, que por h o por b no tenía demasiado interés en verla en directo. Sin embargo tengo que reconocer mi gran sorpresa ante su sólida actuación. Esa ñoñez que destilan sus canciones empaquetadas y el tufo a azucarillo que desprenden sus vídeos promocionales, fueron dejados de lado en cuanto la Landes apareció sobre el escenario. Muy bien acompañada al bajo y a la batería, repasó con mucha energía casi todos los cortes de su último larga duración, Sweet Heart Rodeo, además de algún hit incluido en discos anteriores.
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Un bonito concierto al cargo de gente que irradia felicidad. Y visto la que está cayendo, no es poca cosa.

lunes, 14 de septiembre de 2009

La isla de los hombres solos


“Entre mis compañeros algunos imploraban de rodillas que no les llevaran a ese presidio. El gesto de viejos reos me llenó de sorpresa y me hizo preguntar:- ¿Pero en realidad existe un lugar más inhumano, doloroso y horrible que esta penitenciaría? Saber la respuesta me costó pocos días”
(Prólogo del autor a la edición clandestina, 1950.)

“La isla de los hombres solos” es la recomendación literaria de un amigo que hice en Costa Rica estas últimas vacaciones. Es además uno de los grandes best sellers de la literatura latinoamericana. Sin embargo no es una novela demasiado conocida en España, como tampoco lo es su autor, el tico José León Sánchez.

Se trata de un libro de vivencias, las del propio autor, quien a la edad de diecinueve años fue encerrado en prisión condenado por un crimen atroz que no cometió. Y no chavales, José León no era miembro de “El equipo A”, pero al igual que estos fue sentenciado a pudrirse en la cárcel, tras un procedimiento judicial harto discutible. En el caso que nos ocupa, se aceptó una confesión de culpabilidad obtenida con torturas. Y es que el chaval aceptó incriminarse tras varias sesiones en las que sus verdugos le encajaban cerillas y alfileres en las orejas y muelas. La consecuencia fue que pasara los siguientes treinta años de su vida en la penitenciaría de la Isla San Lucas. Finalmente y tras cuarenta y ocho años de luchar por que se demostrara su inocencia, el 24 de julio de 1998 la Sala Constitucional de la Corte de Justicia de Costa Rica le dio la razón.

Antes de leer la novela debéis saber que, si bien lo que se cuenta es real, las primeras páginas son fabuladas - los antecedentes familiares de su alter ego literario y el motivo de la condena-. Sin embargo no son más que un pretexto para narrar los padecimientos de un chico –el propio José León- que ve como su vida se trunca antes de la veintena. Con una condena que de facto era a muerte ya que, en esa época, todo el que llegaba a la isla por un tiempo superior a cinco años moría de fiebres palúdicas.

Sánchez era el pequeño de una familia muy pobre que decidió abandonar a su hijo. Por eso su infancia se desarrolló entre el hospicio y el reformatorio. La fama le llegó pronto y no precisamente por sus escritos, sino al estar acusado de robar las joyas de la Virgen de los Ángeles en la Basílica de Cartago. La opinión pública estalló de indignación ante el atentado contra “la negrita” y el joven quedó marcado para siempre por tamaña diablura. De hecho quedaría bautizado como “El Monstruo de la Basílica” y su fama fue tal que hasta los barqueros que organizaban tours a la isla San Lucas, le incluían entre sus atractivos.

Durante su estancia en prisión, José León comenzó a redactar sus vivencias como buenamente pudo. En pedazos de papel escritos con trazos casi ilegibles, utilizando carboncillos y lápices de colores… hasta alcanzar las casi trescientas páginas que ocupa “La isla de los hombres solos”. Pero la historia no podía ser tan simple. La primera edición de la novela, de 1950, fue quemada por orden del general Graciano Acuña, a la sazón responsable del penal. Pero gracias a la ambición desmedida del militar, que se guardó diez ejemplares de la edición mimeografiada para venderlos, se pudo conservar la obra. Para suerte de todos, uno de esos ejemplares llegó a manos del periodista Joaquín Vargas Gené, por aquel entonces Ministro de Justicia de Costa Rica, que se convertiría en el principal valedor de José León y su obra.

Es en el mencionado penal de San Lucas donde se desarrolla la mayor parte de la historia. Asistiendo al proceso de deshumanización de sus moradores, pero también a la transformación de la propia isla con el paso de los años. Vemos la tristeza y la miseria vital de los reos y el salvajismo de los soldados. También como van incidiendo los cambios en el sistema penitenciario costarricense. Por último mencionar, con todas las reservas habidas y por haber, que circula por ahí una leyenda que dice que Henry Charriere tomó prestadas ciertas ideas del libro para escribir su conocidísima novela autobiográfica “Papillón” (1969). Servidor no se la ha leído pero si ha visto la película homónima de Franklin J. Schaffner y la verdad es que parecerse se parece. Pero vaya, que no he encontrado nada que confirme esta teoría. Así pues como me lo contaron a mí, os lo cuento a vosotros.

Al final “La isla de los hombres solos” me ha parecido una lectura muy interesante y hasta divertida, pese a su dureza y a la ruda escritura -el autor se negó a que se puliera el texto original-.

Au cacau.  

sábado, 12 de septiembre de 2009

La vida loca


Vi este documental sobre las maras salvadoreñas, después de conocer que su director -el franco-español Christian Poveda- fue acribillado a balazos en una zona rural próxima al municipio donde había rodado su obra póstuma. Para los que no lo sepáis, mara es el término con el que se conoce a las pandillas criminales en Centroamérica, México e incluso los Estados Unidos. Son un fenómeno en ascenso, fuertemente ligado a la pobreza, al tráfico de drogas y a la delincuencia gansteril, y sus actuaciones se caracterizan por el empleo de una violencia extrema. En su reportaje, Poveda se centró en el día a día de los miembros de una de estas bandas conocida como “La 18”, enemiga mortal de la “Mara Salvatrucha”.

“La vida loca” se erige como un documento de gran interés por lo que cuenta y por cómo se cuenta. Para ello Poveda -¡con un par de huevos!- se metió en el corazón de una de estas pandillas para mostrarnos cómo y porqué nace el monstruo. Y lo hace fijando sus ojos en las personas que la conforman, los mareros, una turba de inadaptados que huyendo de la miseria y el desarraigo se refugia en la única familia que habrán de conocer a lo largo de su corta vida. No es casual que el fenómeno social de las maras tuviera su origen en las batallas entre inmigrantes salvadoreños y mexicanos producidas en los barrios bajos de Los Ángeles. En un ambiente de marginalidad como ese, las frecuentes disputas entre expatriados les forzaron a organizarse, aunque inicialmente como grupos de autodefensa. Pero sabemos que la mejor defensa es siempre un buen ataque, así que no tardaron en convertirse en auténticas organizaciones mafiosas, enfrentadas por lograr la hegemonía en el territorio. Lo peor fue cuando estos inmigrantes fueron repatriados en bloque y de forma forzosa por el gobierno de los EEUU. Estamos a principios de los 90, se ha producido el fin de la guerra civil salvadoreña y los estadounidenses aprovecharán ese momento para quitarse de encima esta lacra… Y hundir más en la miseria a El Salvador.

No recuerdo donde leí que “La vida loca” no es una película sobre la realidad, sino que es la realidad filmada en una película. Me parece una descripción muy acertada. Y es que en la escasa hora y media de duración, vemos como varios de sus protagonistas van cayendo como moscas. Para mostrarlo, Poveda utiliza un recurso muy impactante. Se ve una última imagen del finado, feliz con su pareja, hijos o amigos para después realizar un fundido en negro, que suenen unos disparos de fondo y a continuación vemos la instantánea de unos policías junto a una sábana empapada en sangre que tapa el cuerpo el marero. Desgarrador. Sobre todo porque no hay trampa ni cartón. El horror que presenciamos es la vida de estas personas. Una cotidianeidad caracterizada por el horror y la muerte. Y es que, como dice uno de los protagonistas, sin muerte no hay mara y sin mara no hay vida.

Por cierto que, en agradecimiento a los servicios prestados, fueron varios miembros de la “Pandilla 18” quienes acabaron con la vida de Christian Poveda.
Eso y que si os interesa, aquí se puede ver:

viernes, 11 de septiembre de 2009

Una mierda pa' la Coixet


Acabo de llegar a casa desde los cines Lys, en donde me he metido a “Mapa de los sonidos de Tokio” de Isabel Coixet. Me apetecía verla porque, hasta ahora, me molaba el cine de la realizadora catalana y además me interesaba su visión personal de la capital nipona. He dicho hasta ahora… ¡Menuda decepción! ¡Se ha cubierto de gloria la gachona!

Y es que menudo bodrio de película. Uno sale con la sensación de que esto es una mala adaptación de alguna novelilla escrita por un imitador de Murakami. Lenta, aburrida, mal hilada, inverosímil... Una mierda pinchada en un palo, vamos. Encima la Rinko Kikuchi me parece una actriz nefasta. Por si no me había quedado suficientemente claro con su penoso papel en "Babel", donde interpretaba a la niña sordomuda cuya principal aportación consiste en enseñar la rata. Y por otro lado tenemos a Sergi López, “contrastado” maestro de la interpretación al cual servidor aún no le ha visto la gracia. Y eso que me he esforzado. Siempre que se estrena alguna cinta en la que participa López y se nos venden las bondades del nacido en Vilanova i la Geltrú, allá que voy. Mayormente cintas francesas, que es donde mayormente se desempeña. Como si eso, per sé, significara que ya es un genio. Yo me conformaría con que actuase medio bien. Pero es que encima doblado aún es peor, superando a Antonio Banderas poniéndose voz a sí mismo. Tremendo.

Como diría mi amigo Álex, na’ caguerà de peli.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Ladytron (GDS)


Más que el grupo de la semana, Ladytron se han convertido en la banda sonora de mis vacaciones. Cierto que ni el synth pop, ni la electrónica en general son músicas que asociemos a Costa Rica, pero hay vida más allá de Malpaís, la música popular guanacasteca, el reggae de Puerto Viejo, la soca caribeña o los ritmos antillanos. Mi iPod da fe de ello.

El cuarteto de Liverpool siempre ha sido una de mis debilidades y no solamente por contar entre sus miembros -o “miembras”, que diría la ministra Aído- con la búlgara Mira Aroyo. Esa perfecta conjunción entre elementos electrónicos y otros del pop-rock más tradicional, la mezcla de un sonido retro con otro más experimental, los interesantes juegos vocales entre las dos chicas, con mención especial a la preciosa voz de Helen Marnie, impregnan una propuesta de rock siglo XXI, tal cual lo diría el trepa de Tomás Fernando Flores, muy atractiva y aún más sugerente.

Formados en 1998, el cuarteto ya cuenta con cinco discos, de entre los que yo destacaría sus dos últimos, “Witching hour” y “Velocifero”, al cual ya me referí en otra ocasión. Fue justo con el lanzamiento del primero cuando se produjo un cambio fundamental en la trayectoria de Ladytron. Tanto en sus apariciones sobre el escenario, como en los videoclips y reportajes promocionales, decidieron pasar de su anterior apariencia un tanto fría y anodina, cuando no mojigata, a esa estética un tanto menos oscura y algo más futurista que lucen ahora.

Antes...
“Playgirl”

...y después:
“Destroy everything you touch”

También es verdad que, a veces, echo en falta aquellos devaneos próximos a la coldwave y los ritmos marciales presentes en algunos cortes de “Light & Magic” o “604”. En fin, que me molan un huevo Ladytron. Los de antes y los de ahora. Eso y que aún me estoy pegando cabezazos contra la pared porque vinieron a Valencia y me los perdí. Por culpa del Rojo

martes, 8 de septiembre de 2009

¿Un criminal de guante blanco?


Quiero referirme en esta entrada a la figura del fallecido cantante, bailarín, popstar -maquinadehacermoney Michael Jackson. No va a ser un sentido homenaje al rey del pop. Para eso ya tenéis cientos de periódicos, revistas, webs y blogs en los que se han vertido ríos de tinta ensalzando la obra y milagros de este infeliz nacido negro y muerto blanco. Tampoco pienso tocar cuestiones relativas a las circunstancias de su muerte y me da igual si al final la califican de homicidio, de asesinato, de suicidio o de mero accidente. Ni a la polémica sobre quien va a heredar su menoscabada fortuna. Cuestiones que no me interesan lo más mínimo. Tampoco me apetece reflexionar sobre la actuación de unos médicos que tuvieron a bien destrozarle la cara, entre otras cosas, tan sólo porque Jacko tenía la maravillosa virtud de pagar con puntualidad. Sobre moralidad y códigos deontológicos deberán manifestarse otros.

Lo que a mí realmente me inquieta del affaire Jackson, por el que me estrujo las meninges y escribo estas líneas, hace referencia a una cuestión mucho más banal: ¿Qué coño nos quiso transmitir Michael Jackson con su exitoso hitSmooth Criminal”? Y es que, el que para muchos es su mejor tema, es muy difícil de descifrar. Comencemos por preguntarnos lo siguiente: Si el tipo es un “criminal de guante blanco”, ¿a Santo de qué se cargó a Annie? ¿Qué clase de ladrón de guante blanco va por ahí matando personas? No es esta una cuestión carente de interés, señores. Es la clave de un misterio.

La información con la que contamos es poca y nos la facilitan las estrofas de la canción. O sea, que un tío entró sigilosamente por la ventana del apartamento de Annie (suponemos que con la intención de robar), pero de alguna forma la cagó y produjo “el sonido de un crescendo” y lo que cojones signifique eso. La tal Annie, suponemos que por culpa del ruido, se despierta y sorprende al ladrón. El tío se asusta y corre tras ella con la intención de reducirla. Pero no solo eso, en un acceso de ira, el tipo la emprende a golpes con la pobre Annie -“you’ve been hit by, you’ve been hit by…”- hasta que cae fulminada al suelo dejando manchas de sangre sobre la alfombra.

Por si lo relatado no es suficientemente raro, todavía hay algo más. Lo más extraño lo canta hacia mitad de la canción: “Así que salieron… era un domingo… que día tan negro… resucitación boca a boca… latidos sordos… intimidaciones…”  A ver… Vayamos por partes. ¿No habíamos quedado en que el ladrón se había cargado a Annie y que el Jacko o su álter ego la encontró ya muerta? ¿Entonces como puede ser que aún le latiera el corazón? Y si no, ¿para qué le práctico la respiración asistida? Aunque lo más inquietante es lo de las intimidaciones. ¿Qué coño quiere decirnos con eso? ¿Intimidaciones a cargo de quién? ¿Conocía Jacko a ese smooth criminal trasmutado en asesino circunstancial? ¿Lo convierte eso en cómplice del asesinato? ¿Cooperador necesario? ¿Encubridor tal vez? En fin, soy consciente que todo esto son cuestiones que ya nadie podrá resolver y que con el tiempo no interesarán. Aquellos que podían haberlo hecho, Jacko y Annie, ya no están entre nosotros. Annie ya no está Ok. El rey del pop tampoco. Descansen en paz.

Que puta miiiiiieeeeeerda de letra mondieu!!!
Si bien el vídeo no está mal del todo, va...
Annie are you o.k.?
So Annie are you o.k.?
Are you o.k. Annie?

...
You've been hit by
you've been hit by

a smooth criminal.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El Anticristo según Lars Von Trier


Ya han pasado un par de días desde que vi la peli y aún sigo con el cuerpo cortao. El puto Lars Von Trier, que es un puto animal y no deja de sorprendernos con cada una de sus nuevas producciones, a cada cual más salvaje. Y es que si todo lo que habíamos visto del danés ya era duro, se queda en nada al lado de este ejercicio de sadismo y malrollismo extremo titulado “Anticristo”. Hace unos meses, uno de los productores de la obra planteaba ante los medios que habrían de ser los espectadores quienes descubrieran el anticristo en el film. Pues bien, servidor ha concluido que no es ninguno de los personajes principales, ¡¡¡el puto anticristo es el mismísimo Lars von Trier!!!

La película -con muy buenas interpretaciones de Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe- cuenta la historia de una pareja que intenta superar la muerte de un hijo, quien se arroja por la ventana mientas ellos estaban echando un polvo. Como la madre es incapaz de pasar página, el marido, psicólogo de profesión, decide llevársela a una cabaña en medio del bosque. El lugar donde pasó el último verano con el pequeño. Allí encerrada habría de enfrentarse a sus miedos, pero la terapia no funciona en ningún momento. Es más, empieza a comportarse de una forma dada vez más extraña. Y no sólo ella, también la naturaleza que los envuelve.
Pese al premio a la mejor actriz en Cannes, la acogida general de “Anticristo” no fue buena. Desde la ciudad de la Costa Azul nos llegaron crónicas que relataban como la gente se desmayaba en plena proyección o salían para vomitar. Los hubo incluso que se levantaron en mitad del espectáculo para increpar al realizador danés. Buceando entre los artículos dedicados a  la película por aquellas fechas, me topo con uno de Oti Rodríguez Marchante para el ABC que dice lo siguiente: “Una cosa es lo desagradable, lo insoportable, lo cruel..., y otra muy distinta Anticristo (...) a ver quién le encuentra el espectador adecuado: los cuerdos, no, pero los locos mucho menos.”

Y es que la película es droga dura. En casi dos horas de metraje asistimos a una ablación de clítoris, una pierna atravesada por una broca enorme, eyaculaciones sangrientas y todo tipo de violencia física y psíquica, además de un sinnúmero de escenas de sexo explícito. Pero a Von Trier se la suda todo. Ya lo dejó bastante claro durante la presentación: “no tengo que justificarme. Yo hago películas y esta es fruto de la voluntad de Dios. Además, yo soy el mejor director de cine del mundo. No me debo a la audiencia sino a mí mismo. Hago las películas para mí. Vosotros sois sólo mis invitados”.

Okey man. Vale que Von Trier es un tipo arrogante como pocos y que quizás este “Anticristo” no sea su mejor trabajo. Pero de ahí a calificarlo como una mierda con pretensiones de transgredir, opinión generalizada entre la crítica especializada y no tanto, pues como que no. Algo que proviene de la atormentada mente del que, muy posiblemente, sea el director de cine más importante que ha surgido durante los últimos veinte años, no puede ser una mierda. Y es que, de los directores en activo, ¿a quién además de a Von Trier le debemos una verdadera renovación del lenguaje cinematográfico?

El guión de “Anticristo” me ha parecido muy sólido. Un continuo crescendo con un impactante final, pero sin atisbo de descontrol. El lenguaje empleado juega con elementos del thriller psicológico y del cine de terror. Pero sobre todo, lo más destacable es el aspecto visual, con escenas potentísimas que en ocasiones llegan a ser muy desagradables, por lo grotescas y conscientemente provocadoras. Pero ahí nos apostamos como espectadores morbosos, incapaces de retirar la mirada…
En fin, que me ha gustado bastante la última cinta del chico malo del cine danés. El realizador contemporáneo que mejor maneja las emociones del espectador, en dura competencia con el austríaco Michael Haneke.
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